Santiago Maldonado: uno por uno, los datos que desmienten a la "historia oficial" sobre el caso

Un caso plagado de operaciones y mentiras que buscaron desviar la atención y quebrar a la familia. Por qué no es engañosa la frase "Maldonado se ahogó".

Tres hechos reinstalaron el caso de desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado: el premio que FOPEA le otorgó al operador de Clarín, Claudio Andrade; el guiño de Roger Waters a las comunidades mapuches; y la confirmación por parte del ministro Germán Garavano de la inexistencia de un subsidio de 200 mil pesos para la familia del joven muerto.

Un repaso de los artículos que publicó sobre el caso demuestran que Andrade edificó una realidad paralela, en la que Santiago Maldonado no estuvo desaparecido 78 días desde el 1 de agosto de 2017, sino que deambulaba por el litoral argentino; por Cuyo; participaba de fiestas en El Bolsón; había sido asesinado por un puestero de Benetton al que había atacado; paseaba por Chile; y formaba parte de la RAM (Resistencia Ancestral Mapuche), y hasta existía la posibilidad en la cual Santiago Maldonado habría decidido "pasar a la clandestinidad". "Esta teoría ha sido bautizada entre ellos como “El Sacrificio”", escribió en su momento.

"Maldonado se ahogó"
Envalentonado por el resultado de la autopsia que determinó que Maldonado falleció ahogado, Andrade y Clarín se dieron a la tarea de descontextualizar esa muerte, como si no hubiese existido represión de Gendarmería. Como si Santiago hubiese estado vacacionando en el lugar y bañándose en las frías aguas del río Chubut, sólo por placer.

Pero el expediente claramente muestra que por lo menos trece gendarmes del Escuadrón 35 llegaron hasta la costa de ese curso de agua, y que dispararon contra las personas que corrían a buscar refugio.

Según algunas de las testimoniales tomadas en la causa, reveladas por el periodista Sebastián Premici en el libro "Santiago Maldonado, un crimen de Estado", el grupo de uniformados podría haber sido más amplio. El primer alférez Daniel Gómez, por caso, dijo que también llegaron a la costa varios uniformados del Escuadrón 36 “que no fueron identificados formalmente”.

En todo caso, el registro inapelable de la participación de los Gendarmes en la represión, muestra que los trece que corrieron hasta el río fueron Daniel Gómez, primer alférez; Emmanuel Echazú, subalférez; Juan Pelozo, sargento; Darío Zoilán, cabo; Federico Yucra, sargento; Jorge Fortunato, cabo primero; Diego Juan Ramos, enfermero; Ramón Vera, cabo primero; Julio Segovia, cabo; Sergio Rigonatto, gendarme; Jesús Vázquez, cabo primero; Neri Robledo, gendarme; y Cecilio Fernández, cabo primero.

Tres de ellos bajaron al río en la misma dirección que Santiago Maldonado y Lucas Pilquimán, en línea recta desde los sauces.

Es decir que esos tres Gendarmes -Yucra, Zoilán y Echazú— son cómplices del secreto mejor guardado: en qué circunstancia y cuándo murió Santiago Maldonado.

En relación al cuándo, los peritos que participaron de la autopsia tampoco pudieron determinar la fecha de muerte. Es más, un grupo de ellos habló de “más de cincuenta días” entre el deceso y la aparición del cuerpo, y se negaron a ratificar que la víctima hubiese permanecido los 78 días desaparecido.

Los gendarmes que persiguieron a los manifestantes (que ya habían desalojado la ruta 40, argumento de la intervención de la fuerza federal de seguridad), realizaron una cantidad no precisada de disparos. Es decir que Maldonado y los integrantes de la comunidad huían de una balacera descontrolada.

Premici reconstruyó lo sucedido a partir de las testimoniales: “Zoilán portaba otra de las armas anti tumulto. Él admitió que disparó una vez al inicio de la pendiente y otra mientras bajaba, cerca del río, además de los 17 disparos que efectuó antes de ingresar al territorio. Es decir, admitió haber ejecutado cerca de 20 tiros en total. ¿A quién le disparó?”.

Según reconoció en sede administrativa, ese uniformado le tiró a un “manifestante” que estaba entre los sauces, a unos seis metros de distancia.

En el teléfono celular del primer alférez del Escuadrón 35, Daniel Gómez, quedó registrada parte de la verdad de lo sucedido. Dijo: “Que los chicos (por los gendarmes) ejecutaron disparos, ejecutaron pero ni las postas de goma le pegaron que eran un montón”.

Todo muy lejos del ahogamiento accidental de Maldonado, que Andrade pretende instalar desde las páginas de Clarín.


Fuente: El Destape Web

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