Un gabinete brasileño color verde militar

Prevalecerá un tono castrense y marcial en el equipo sobre el que se apoyará Bolsonaro para gobernar. Los generales que lo acompañaron siempre están expectantes. En ese grupo hay varios nostálgicos del régimen militar.

Si hay un color que predomina en el probable gabinete de Jair Bolsonaro es el verde olivo. Ya hay un militar confirmado, pero serán más. Todo dependerá de la anunciada reducción ministerial que había prometido el presidente electo en su campaña. El general retirado Augusto Heleno Ribeiro irá a la cartera de Defensa. Fue instructor del actual hombre fuerte de Brasil cuando ingresó a las fuerzas armadas y comandó en 2004 los cascos azules de la ONU en Haití. Otro de los uniformados que se menciona es el ex jefe del Departamento de Ingeniería y Construcción del Ejército, Oswaldo Ferreira, para Transportes. Si a ellos se les suma el vicepresidente que completó la fórmula vencedora en las elecciones, Hamilton Mourão, prevalecerá un tono castrense y marcial en el equipo sobre el que se apoyará Bolsonaro para gobernar. El también confirmado superministro de Hacienda, Planeamiento e Industria y Comercio Exterior (se fusionan tres en uno) Paulo Guedes, un disciplinado alumno de la escuela de Chicago; y el juez Sergio Moro invitado a sumarse como titular de Justicia - aunque también podría ser propuesto para el Supremo Tribunal Federal-, se destacan entre los postulados que menciona la prensa brasileña. El magistrado dijo ayer que iba a pensar la propuesta presidencial.

La movida política que implica la reestructuración ministerial, con una reducción de carteras que en cualquier caso sería muy fuerte, condiciona las nominaciones a los cargos con que Bolsonaro intenta formar su futuro gobierno. Durante la campaña electoral había declarado que los bajaría de 29 a 15. Dio un ejemplo cuando mencionó la probable fusión de Medio Ambiente y Agricultura. Pero en los días posteriores a sus drásticos anuncios, aquella expectativa quedó desdibujada. Hoy se dice que no habría menos de 18 ministerios.

Heleno Ribeiro, a quien Bolsonaro le profesa admiración porque lo instruyó en el ejército durante su juventud, es un alto oficial retirado que participó en la misión de la ONU en Haití (Minustah). Forma parte del núcleo más cercano al presidente. Hasta pudo haber sido su candidato a vice, pero el Partido Republicano Progresista –del que forma parte–, declinó esa postulación. A Ferreira se le atribuye el programa de Infraestructura y Medioambiente. Suena fuerte como ministro de Transportes. En un reportaje reciente que le hizo el diario O Estado de Sao Paulo dio una pista de cómo le gustaría trabajar. Recordó que durante la dictadura militar que se prolongó entre 1964 y 1985, él construía carreteras en la Amazonia cuando no había “ni fiscalías ni Ibama (el Instituto Brasilero de Media Ambiente) que estorbaran”.

Restan confirmarse la mayoría de los nombres del futuro gabinete que probablemente sume más militares como Heleno y Ferreira. Los generales que acompañaron siempre a Bolsonaro están expectantes. En ese grupo hay varios nostálgicos del régimen militar, aunque eso no significa que sean posibles ministeriables. Lo que se descuenta es que habrá un trasvasamiento de cuadros intermedios de las fuerzas armadas a distintas áreas del gobierno. No es ninguna novedad. El país vivió un anticipo durante las elecciones en primera y segunda vuelta con una gran oferta de candidatos militares para cargos electivos. El Partido Social Liberal (PSL) del presidente tiene dos flamantes gobernadores de ese origen: el llamado comandante Moisés se impuso en Santa Catarina con un contundente 71 por ciento de los votos y el coronel Marcos Rocha venció en Rondonia con el 66,3 por ciento.

En esa militarización política de la sociedad brasileña no escasearon los candidatos de otras fuerzas de seguridad. Sergio Olimpio Gomes, más conocido como el mayor Olimpio, un policía militar con experiencia parlamentaria salió primero en el estado de San Pablo. Es uno de los dos senadores que consiguió el PSL en ese distrito. La confirmación de una tendencia que se consolidaría en los próximos días la dio ante los medios el presidente del PSL, Gustavo Babianno. Dijo que el gobierno incluiría “a cuatro o cinco generales” en el gabinete. Él mismo suena como posible ministro de Justicia si Moro no aceptara la propuesta que le hizo por TV Globo el propio Bolsonaro.

Guedes sí está confirmado como superministro –nuestro equivalente a Economía, pero potenciado– y también Onyx Lorenzoni en la Casa Civil, que tiene la mayor jerarquía del gabinete y se encarga de asuntos estratégicos como la relación con el Congreso. Por lejos es el político más experimentado que trabaja con Bolsonaro. Compartió con el presidente la Cámara de Diputados desde 2003 y se lo señala como el cerebro de la estrategia electoral que derrotó al PT. El cuarto ministro confirmado es el astronauta Marcos Pontes para Ciencia y Tecnología. Fue el primer brasileño en ser enviado al espacio en 2006 a bordo del cohete Soyuz que lo llevó a la Estación Espacial Internacional (ISS), donde vivió una semana. Hasta ahí los nombres que se conocen. Todavía no se mencionó una candidata mujer a ocupar un ministerio.

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